Hay ocasiones en las que una palabra, una sonrisa o incluso una canción, hace que el día cambie, en otras es simplemente el pensamiento en una persona lo que hace que tu sonrisa aparezca en tu cara y te cambie por completo el día, pasa de ser un día más, a ser un día especial.
Hoy, alguien me ha dicho “cielo”, y me ha venido enseguida a la cabeza una conversación que tuve hace un par de días, en la cual me decía que el azul significaba el cielo, y el cielo era una forma de ver libertad, y eso me ha hecho ver este día como un nuevo día, con ganas de volar en ese cielo azul.
Pero claro, (ya me conocéis y tiene que a ver un pero), a demás de pensar, le he hecho una pequeña reflexión, y es el porqué casi siempre me terminan llamando cielo, porque yo no me considero un cielo exactamente, ¿sabéis cual ha sido su respuesta?, que seguramente yo no me mire bien en mi interior, y lo malo es que quizá tenga razón, que quizá haya momentos en los que debería escuchar los pensamientos de mi corazón más que los de mi razón. Aunque también es posible que simplemente sea una forma de hablar, y como siempre yo le de más importancia de la que tiene.
De todas formas, muchas veces pienso que el ser sumiso condiciona nuestra forma de ser, muchas veces no sabemos decir que no, porque estamos acostumbrados a decir a todo que si, a que la obediencia sea nuestra abanderada, y pienso que eso no es lo correcto, hay quien ser dulce y obediente con quien “te” merece, y no tan obediente con el que quiere que lo seas, la obediencia debería ir acompañada del saber mandar y de saber quien se es para mandar.
Ni la sumisión ni la entrega creo que deba de ser para todo el mundo, creo que uno debe someterse y entregarse voluntariamente a quien se decida, pero también es cierto que hay Dominantes que simplemente por el hecho de decir que lo son, ya tienen todos el derecho del mundo a que se les tenga obediencia y respeto, aunque su saludo sea el típico “perra ponte a mis pies”.
Así que con todas estas vueltas, aun me da más que pensar en si soy un cielo o no, porque si yo soy un cielo, ¿qué será el infierno?
Como dije el otro día en el post sobre la felicidad, la vida es un camino que hay que andar, pero puedes hacerlo simplemente por andarlo, o bien ilusionado por lo que vas a encontrar en la siguiente etapa de este camino.
Yo ahora estoy empezando a ilusionarme de nuevo, a ver la sonrisa en mi cara, es lo que tiene el ilusionarse, que crees que lo que haces te puede hacer feliz y por eso te ilusionas e intentas luchar día a día por caminar, además el simple hecho de levantarte con la ilusión de dar un pequeñito paso más hacia delante, es suficiente para estar alegre y sonriente durante gran parte de del día.
Ahora mismo, se el camino es largo, y que los pasos que hay que dar son pequeñitos, porque deben ser como los de un bebe, cortos pero firmes y seguros, porque estoy convencido que será un camino lleno de rosas y de espinas, pero que dando esos pasos firmes, todo se hará más cómodo, y más si se encuentra quien te acompañe a camirlo.
Lo cierto es que la ilusión ha vuelto a mi vida y quiero hacer este camino de la vida, os dejo este video de un poema cantado por voces maravillosas.
En mi alma siento una nueva frescura
es esa brisa, ese intenso azul del mar
que me envuelve agarrando mi cintura
sintiendo que me vuelvo a entregar
Ilusiones que refrescan mi corazón
que nuevamente me hacen respirar
palabras, que me hacen perder la razón
silencios, que me llevan a suspirar
Extiendo mis alas para alzar el vuelo
buscando que esa nueva brisa marina
cada mañana me haga mirar al cielo
entregándome a tu imagen cristalina
Sentimientos por un tiempo ocultos
que renacen con fuerza dentro de mi
que son más fuertes que mis miedos
flecha lanzada por un ardiente querubín.
Vuela, alma mía, camina firmemente
siente lo que tanto has deseado sentir
embriágate con los aromas del presente
sobreponte al pasado y empieza a vivir ocultoComo siempre os dejo el enlace por si no se ve en la barra Poesía
Muchas veces se dice que todo es según el cristal con que lo mires, y últimamente lo estoy viviendo así, no se porqué, si es que este mundo del D/s hace que la mentalidad cambien completamente, pero ves las cosas de diferente manera, igual es que me estoy volviendo muy perverso.
Todo esto viene porque el otro día fui a un Decatlón y vi un traje de neopreno, cualquiera sabe cual es el uso que se le puede dar a esos trajes, pero mi mente calenturienta, le busco un nuevo uso, solo se me ocurrió pensar que pasaría si en una sesión una Dómina te pone un traje de neopreno y unos guantes de boxeo, y te dice que te desnudes, creo que sería misión imposible y que la Señora se lo pasaría de lo lindo viendo sufrir al sumiso intentando maniobrar con las cremalleras.
Pero eso fue un poco la gota que colmaba el vaso, cada vez que he ido a alguna tienda de “chinos”, he salido con cosas a las que darle una utilidad muy diferente de la que realmente tienen. Durante el tiempo que llevo desde que descubrí la D/s, he visto como los usos de la crema dental, las pinzas del pelo, los palillos chinos, la cuerda de los tendederos y otras muchas cosas han cambiado su significado y su uso para mi.
Todo esto, me hace pensar en el cambio de mentalidad que he tenido desde mis comienzos hasta hoy (y los que deseo tener en adelante), que es cierto que todos tenemos o desarrollamos una capacidad para ver las cosas donde otro no las ven, quizá como muchos dicen la crisis agudiza la imaginación y en estos momentos donde el ahorro es tan importante, pues intentas darle más sentido a esa imaginación, pero vamos creo que no es así, creo que es un cambio de mentalidad lo que produce, empiezas a ver las cosas con más naturalidad y por eso puedes darle un uso distinto para el que fueron creadas.
Siempre he dicho que uno de los peores castigos que se puede dar o recibir es la indiferencia y el silencio, por una parte te sientes como despreciado, ignorado y además si se acompaña del silencio, ni tan siquiera puedes saber que pasa o porque te ha venido el castigo, y además, tampoco puedes ni explicarlo ni justificarlo.
Conocí una Dómina, que a ese silencio le llamaba, el tiempo de reflexión, pero lo cierto es que cada vez que había ese silencio, no solo era reflexión, sino darle vueltas a la cabeza pensando que había podido hacer mal e intentando saber como hacer para que desapareciera ese silencio, siempre he preferido que me diese unas buenas tandas de azotes a que me ignorase.
Pero también creo que es un arma de doble filo, porque esa indeferencia llevada al limite, puede producir todo lo contrario a lo que se pretende, ya que si no sabes que has hecho, ni porque ese silencio, siempre puedes pensar que esa relación se ha roto, y en esos momentos puede aparecer una tercera persona, y lo que era un castigo para el sumiso, pasa a ser un castigo para el Dominante.
Creo que es una de las cosas con las que más cuidado se ha de tener, porque un azote, una pinza, un chorro de cera, esas cosas duelen físicamente, pero la indiferencia, eso duele y mucho más que los castigos físicos y a la larga hacen también más daño moralmente, porque puede ha llegar a crear inseguridad en la relación, porque creo que los problemas hay que hablarlos para resolverlos, y con un silencio, puede ocurrir dos cosas, que se agrave más o que se resuelva por desidia y no se que es peor de las dos cosas.
Como he dicho, para mi es una de las peores cosas que pueden hacerte pasar, porque hoy, después de reflexionar, (no por indiferencia, sino porque de vez en cuando lo hago), veo que a mi me ha hecho mucho daño, porque hay que tener en cuenta que se pasa de la indeferencia a pedirte lo máximo de ti en un breve espacio de tiempo, y como nunca he negado, cuando tienes las cosas claras a un 80%, el restante 20% de dudas, hace que se tambaleen todas tus estructuras, incluidos los sentimientos que tantas veces he dicho tener claro, pero esa inseguridad que crea el saber que ante cualquier cosa que hagas mal va a tener la consecuencia del silencio y la ignorancia, eso es superior a mis fuerzas, y muchas veces hace que no puedas mostrarte al 100% ante tu Dominante, porque sabes, que cualquier cosa que hagas que la disguste, acaba convirtiéndose en un periodo de silencio y de castigo, por lo que acabas dejando de ser tu mismo, para pasar a ser, la persona perfecta que el Dominante piensa que debes ser, no confundir con que seas como el Dominante te moldee, porque un Dominante que se precie de ello, nunca querrá que su sumiso cambie su forma de ser o pensar, sino que deseará que siendo como es, pueda entregarse, porque dominar, no es quitar la personalidad, sino que te entreguen su voluntad sin renunciar a su personalidad, al menos eso es lo que pienso yo.
Todos de una forma u otra, tenemos derecho a nuestra felicidad, pero muchas veces me surge la pregunta ¿realmente quiero serlo? A simple vista todos responderíamos que si, pero bueno hay que plantearlo desde muchos puntos de vista y uno de ellos es a que precio queremos ser felices.
Muchas veces he dicho, y a mi mismo también, que hay que intentar ser felices, y luego cuando vas a ponerlo en práctica, te sientas y miras, en frente de ti dos caminos, uno que sabes que posiblemente te lleve a la felicidad, y otro que es por el que llevas caminando hace tiempo, así que lo normal es tomar el nuevo camino hacia la felicidad, caminas deprisa por que quieres llegar pronto a la meta, la felicidad, y sin embargo empiezas a notar que ese camino empieza a volverse tortuoso, empiezan a aparecer las piedras, y en ese momento, empiezas a valorar que antes ibas por un camino llano, sin piedras que no supieras sortear, que no te llevaban hasta el mismo destino, pero era más soportable, más llevadero, y ante eso vuelves al otro camino.
Acabo de pasar por una de esas situaciones, pero no volví del todo al camino anterior, porque aun busco mi felicidad, por eso, quiero volver a empezar el camino que me lleve a ella, quiero aprender de los errores que hasta ahora he cometido.
Hoy me siento bien, feliz, en los últimos días he empezado a esforzarme para empezar a relanzarme en el camino, estoy aprendiendo a vivir con mis recuerdos y pensar que son eso, recuerdos de un pasado que no volverá, porque si de algo estoy seguro es de eso, de que el pasado nunca vuelve, que siempre hay un presente y eso es lo que hay que vivir, puedes vivirlo acompañado de las misma de nuevas personas, pero siempre será diferente a lo vivido hasta hoy.
Hace tiempo escribí una poesía que definía bien este momento, “Mi alma vuela de nuevo”, en estos días creo que he puesto de mi parte para que vuelva a ser así, espero seguir teniendo vuestra compañía en este largo viaje de la vida, y poder conocer nuevos acompañantes que reaviven esas ansias de sentir y de vivir que hoy brotan de nuevo en mi.
Como sabéis, muchas veces he hablado y dicho que me gusta más la D/s que el BDSM, porque pienso que la entrega es mayor cuando alguien consigue que le entregues todo tu ser, pienso que en el BDSM, entregas más tu cuerpo, se utiliza más el dolor y el bondage para conseguir el placer y se utiliza un poco menos la entrega mental, espero que entendáis lo que quiero decir, no es que no haya una entrega completa, sino que la D/s, utiliza más la mente que el dolor para conseguir esa entrega, lo que muchas he llamado “las marcas mentales”.
Pues bien, al ser el fin de semana más largo, me ha dado tiempo para pensar en muchas más cosas y más enrevesadas, así que la pregunta ha sido ¿qué pasa con esas marcas mentales cuando se acaba una relación?
El dolor físico, es una cosa pasajera y temporal que se acaba pasando o incluso el cuerpo llega a acostumbrarse a él, por lo que al cabo de un tiempo, ya no tiene importancia para ti, pero el dolor mental, ese dura bastante más duro, más difícil de acostumbrase, porque ya no es a vivir con el, sino a vivir sin el, la sensación es como la de tener la mente programada para obedecer y encontrarte con que no tienes a quien hacerlo, la mente automáticamente busca la orden, pero no la encuentra.
Me recuerda muchas veces a un castigo, al de ser ignorado, igual yo no estoy de todo en mis cabales, o no quiero hacerme a la idea, pero me siento así, como castigado a ser ignorado, a chilar lo que siento, pero que se me ignore, quizá por eso hay días en los que todavía busco un día en el calendario, momentos en los que aún espero ver un flash de conexión.
Con todo ello, mi experiencia es que esas marcas mentales, si realmente un Dominante ha conseguido grabarlas en tu corazón, esas, tardan en irse y además suelen ser muy dolorosas, pero aún así, mi consejo a los sumisos, es que sigan entregando su cuerpo y toda su mente al Dominante que se lo gane, pero que una vez elegido, se lo entreguen, porque mientras dure, van a recibir más sensaciones buenas y van a aflorar muchos sentimientos, que siempre recompensaran el dolor de las marcas mentales, además como experiencia, puedo decir que una vez entregado, cuesta muchísimo cicatrizar esas marcas, tanto que quizá cueste una vida que realmente cicatricen, y ya os digo en estos casos no sirve el dicho ese de que “un clavo saca otro clavo”.